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RETAZOS...
Dicen que la danza oriental es la danza de la
seducción, y es posible que así sea, pero no por estar sólo en la
intención de la bailarina -entenderla así la empobrece- sino en la
sensación que despierta en todas las personas que la practicamos.
Eran los comienzos de los años ochenta, yo era estudiante de
psicología y mi interés por la comunicación no verbal (ya había
tomado clases de yoga, expresión corporal, tai- chi, bioenergética,
etc...) me llevó a seguir buscando algo que tuviera que ver con el
movimiento y el cuerpo. Un anuncio en la prensa: “Clases de Danza
Oriental. Profesor egipcio auténtico”; son estas palabras las que me
acercan a esta danza...... Efectivamente el profesor era egipcio y
“auténtico”. Se llamaba Shokry -cadera rodeada con un pañuelo,
descalzo y con esa sonrisa suya que hacía pensar que algo mágico
estaba a punto de suceder. Acababa de encontrar algo que marcaría el
resto de mi vida pero .... aún no lo sabía. Digo, convencida, que
esta danza me eligió a mi y no yo a ella.
Durante años compaginé mis dos “amores”; la psicología y la danza
oriental. Podría decir que era una “sicóloga en o con movimiento”.
Así dieron comienzo los espectáculos y los viajes -cogida de la mano
de Shokry- por España, Francia, Israel, etc. A esto le siguió el
Cairo, Egipto, país que desde entonces forma parte de mi vida y de
mi propia cultura. Presumo de conocer la mentalidad egipcia tanto
como conozco la española; fruto de este “mestizaje” son también mis
dos hijos.
En aquellos primeros “pasos”, que dieron forma a lo que es ahora el
mundo de la danza oriental en España, sólo había un motivo para
seguir: quedar enamorada de este baile, para comenzar había muchos:
la curiosidad, lo exótico, lo novedoso.... Éramos unas cinco o seis
personas las que disfrutábamos de esta afición. Compartíamos escena
y escenario en algunos Centros Culturales, Teatros, Colegios
Mayores, Teterías, Discotecas, Restaurantes .......
No estaba en mi intención dedicarme profesionalmente a la danza
oriental, pero el entusiasmo era tal que decidí continuar y ampliar
mi formación en Egipto. Sin pensármelo dos veces, agarré una maleta
y sin tener ni idea de la cultura ni del idioma árabe, allá que me
fui. Este primer viaje al Cairo, fue difícil, no era la cultura
adecuada para que una mujer joven y extranjera, anduviera sola por
la calle con una amplia sonrisa que hoy podría tildar de ingenua. Yo
me sentía feliz, me sentía profundamente agradecida, su danza me
hacía “vibrar” y yo estaba en deuda con ese país.
Fue definitivo para aprender y –aprehender- los matices que
conforman esa cultura y sus diferencias con la española, conocer al
que sería el padre de mis hijos, amigo de Shokry por haber
pertenecido ambos al Ballet Nacional de Egipto. Para entender cómo
ha sido mi recorrido deciros, por ejemplo, que entonces no utilizaba
la palabra “nawal” (tan usada hoy en día por las bailarinas apenas
comienza su andadura), ni tenía prisa por conocer los nombres de los
ritmos, aunque sí los sentía y entendía, y los términos que
utilizaba habían pasado antes por “mi piel” que por mi vocabulario.
Desconocíamos la “jerga” tan habitual hoy en día en el ambiente de
la danza oriental en España, pero yo ya conocía el “aroma” de las
calles..... y sabía perfectamente cómo una mujer debe de “no mirar”
cuando va sola.
En uno de tantos viajes encontré a Raqia Hassan. Asistir a una clase
de ella y pensar: me quedo, fue todo una . Desde entonces, nunca he
hecho un viaje al Cairo sin pasar parte de mi tiempo en su estudio.
En mi vida ha habido dos grandes maestros –Shokry Mohamed y Raqia
Hassan, aunque la curiosidad y la inquietud por ampliar y enriquecer
mis conocimientos me han llevado a conocer a otros maestros … .
también a ellos les doy las gracias. Todos los que nos dedicamos a
esto de la danza sabemos que a veces un sólo gesto “asienta” y da
fuerza a nuestro arte.
Llevada por el recuerdo -y la ilusión- de aquel primer viaje al
Cairo, y aprovechando mi conocimiento de la cultura y del país,
quise ofrecer la oportunidad a las mujeres españolas de vivir la
experiencia de la danza oriental en el corazón mismo de este baile y
así hice de puente España-Cairo durante años para muchas bailarinas
españolas, algunas de ellas muy conocidas dentro y fuera de nuestro
país.
La danza oriental ha sido más que generosa conmigo ya que también me
sirvió de incentivo para atravesar una dura y difícil etapa de mi
vida en la que parecía iba a quedar apartada para siempre del baile.
Un accidente de coche me mantuvo apartada de la danza y podría decir
que de la vida en general durante tres largos años. Curiosamente es
justo por esta experiencia que llego a comprender la importancia de
lo que yo ahora llamo “pensar la danza” algo que con el correr del
tiempo me ha valido el reconocimiento como profesional en mi país.
Soy una defensora de la técnica sin que ello conlleve –como muchos
malinterpretan- un menosprecio del sentimiento. La técnica es la
herramienta imprescindible para convertir y diferenciar a
interesadas en el baile en bailarinas. Respecto al sentimiento,
indudablemente, es el que da "vida" a la técnica pero como decía
Federico García Lorca "para el duende no hay mapa ni ejercicio"
Creo que mi aportación a la danza oriental en España está plasmada
desde 1989 en mi amor y dedicación a la labor docente - por mis
manos han pasado o se han formado las bailarinas con más prestigio
de España- y en mi intento de llevar esta danza a los teatros, con
la intención de darla a conocer al público en general. Con esta idea
surge la compañía “Gloria Alba”. Su último proyecto “Surur” es una
nueva experiencia en la que la danza oriental queda fusionada con el
teatro, el flamenco, la música clásica y otras disciplinas.
Con la creencia en la necesidad de dar un “cuerpo común” a todo ese
boom que es hoy en día la danza oriental en España creamos, Ruth y
yo, “Con Oriente” (www.conoriente.com)
, comunidad virtual que tiene como objetivo dar un servicio lo más
completo posible sobre todo lo relacionado con la danza oriental. De
esta manera en dicho portal se puede encontrar desde un directorio
con todos los profesionales que hay en España dividido por
provincias, a tiendas y bazares donde se pueden encontrar todo tipo
de artículos relacionados con la danza oriental, a páginas de
interés cultural, anuncios de eventos, talleres, seminarios, etc.
Para finalizar quiero dedicar unas palabras a mis alumnas, a todas
esas mujeres que no sólo han formado parte del camino durante estos
25 años, sino que han dado una forma determinada a ese recorrido. Es
con ellas que el movimiento se convirtió en arte. Muchas gracias.
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